En primer lugar, me sorprende que nadie haya escrito nada sobre este tema todavía – probablemente porque estamos acostumbrados a ver al 30 por ciento de la población fumando alrededor de nosotros. Pero quería reflejar el tema del tabaco por un momento, ya que se relaciona con la cuestión de mi trabajo final – la juventud y la salud.
Todos los días que voy a mi práctica, paso por un letrero que dice “Prohibido fumar,” que está colgado al lado de la puerta principal de la escuela; pocos segundos después, paso delante de unos alumnos con sus cigarrillos de la mañana en las manos. Aunque me afecta ver a estos preadolescentes fumando, me molesta aún más que en el colegio no hagan nada para resolver el problema. “¿Por qué es importante?” diría Vd. “Incluso si el colegio señalara sus límites como una zona 'prohibido fumar,' los jóvenes simplemente buscarían otro lugar para fumar.” Si, quizás es verdad, pero el resultado final es que la institución académica, como un centro que trabaja para mejorar el bienestar mental y físico de sus estudiantes, necesita comunicar un mensaje. Por guardar silencio, refuerzan esta conducta malsana en vez de rechazarla. Además, los alumnos que tienen solo 6 años tienen clase en el mismo edificio que los estudiantes de bachillerato; es decir, ven a “los chicos guayes” fumando cerca de la puerta cuando mamá o papá los dejan en la escuela.
Durante mis investigaciones, sin embargo, he averiguado unos datos en cuanto al tabaco y a la dieta mediterránea. A pesar de que hay tantos fumadores en España, han logrado evitar más problemas de salud que los americanos, quienes fuman menos, soportan en la actualidad. Para mí, este hecho en particular es muy significativo, porque cuando tenemos en cuento que la dieta mediterránea se está deteriorando y los españoles siguen fumando, ¿qué pasará con su salud? Si la gente no cambia sus hábitos, podríamos prever muchos problemas de salud aproximándose rápidamente a los españoles.













