Parte de mi papel en mi práctica, Movimiento contra la intolerancia, es ir a varias escuelas en Málaga para hacer presentaciones sobre la intolerancia, con talleres correspondientes a tipos más específicos de intolerancia como racismo, antisemitismo, xenofobia, etc. Después de varias visitas a las distintas escuelas y con estudiantes de varias edades, he notado una tendencia respecto a la duración en la atención y la participación de los alumnos hacia las presentaciones. Muchas veces en mi práctica pensamos en este tema – el problema de la atención de la juventud – pero no pienso que hayamos encontrado una buena solución.
Estoy segura de que este tema es uno con que la mayoría de los maestros y profesores de todos los países del mundo se enfrenta. Pienso que si no podemos animar a los estudiantes, las presentaciones son inútiles. Mis directores y yo hablamos con los estudiantes, les enseñamos videos, usamos presentaciones de PowerPoint, planteamos preguntas polémicas para despertar un debate entre los estudiantes, y les damos panfletos y pegatinas, entre otros recursos durante la presentación. Sin embargo, con todos estos recursos, pienso que todavía no animamos a los estudiantes. En teoría, los mayores deben mostrar más madurez que sus compañeros menores, pero pienso que los alumnos mayores participan menos y se involucran menos en estos seminarios. El otro día, yo estaba pensando en mi experiencia de la escuela secundaria y como mis maestros animaban a la clase, y me imagino que mis compañeros de la carrera en educación han estudiado este tema, pero yo pienso mucho en… ¿Cómo animas a la juventud hoy en día?
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