Sunday, February 22, 2009

Comparaciones culturales y nuestras reacciones subconscientes

Hace una semana, fui a tomar unas copas y tapas con algunos de mis compañeros de Dickinson y con tres estudiantes de la Universidad de Málaga que habíamos conocido antes el mismo día. Empezamos por hablar sobre Málaga y lo que nos gusta, cuánto tiempo hemos estado y estaremos aquí, sobre la Universidad y que estudian todos, y como siempre, la conversación empezó a ser una comparación de culturas y perspectivas diferentes. Es una evolución natural, creo yo, porque todos tienen interés en saber cómo es una cultura diferente de la suya desde los ojos de una persona dentro de esta cultura. También es natural para una persona tener curiosidad de saber como otros, foráneos, ven y entienden a la cultura que no es la suya. (Cuando digo cultura, es decir todas las cosas que componen una sociedad: el idioma, la forma del gobierno, el horario diario, la comida y los sistemas de educación y sanidad para nombrar algunas de las miles de cosas que se puede incluir en una definición de cultura.) Pues, como dije antes, la conversación empezó a ser una serie de comparaciones. Hablamos sobre la Universidad y la cultura que viene con las universidades americanas. Los estudiantes españoles querían saber si es de verdad como muestran las películas de Hollywood la universidad genérica americana. Hablamos sobre los aspectos positivos y negativos de tener 18 como la edad legal para beber alcohol comparada con los 21 años que tenemos en los Estados Unidos. También hablamos sobre los sistemas diferentes de sanidad que tienen en España y en los Estados Unidos. Esto fue muy interesante para mí porque he tenido una asignatura en la Universidad de Málaga y he tenido profesores españoles y por eso, pienso que tengo una idea general de las diferencias y semejanzas entre las universidades españolas y las americanas, pero no he tenido contacto con el sistema de salud aquí en España (y espero que siga así, sin accidentes ni enfermedades). Pero aún más interesante que la información y opiniones que habíamos compartido en esta conversación, fueron las reacciones que tuvieron las personas cuando hablaron de su país y su cultura. En esa conversación y cualquiera parecida a esta se puede ver orgullo y vergüenza, esperanza y desilusión y muchos otros sentimientos de este tipo. En mi opinión son sentimientos personales que una persona quizás no comparta con una persona recién conocida pero es algo subconsciente que muestra la vinculación fuerte que cada persona tiene por su propia cultura, algunas veces sin saberlo.

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