En el texto que acompaña nuestro seminario intercultural (España, ombligo del mundo por Rosa Maria Artal), el autor se dedica a un hilo importante en el tapiz de la cultura española. Este atributo de muchos individuos españoles y una parte significante de la sociedad española viene del arquetipo pícaro de la novela picaresca en España. Tiene fama de ser el pillo personaje central que, dentro de una sociedad corrupta, vive con la ayuda de su agudeza e inteligencia astutas para que sobreviva. Sin embargo, para hacer eso, el "héroe" miente, engaña, roba, y en general se escaquea del trabajo honorable cuando puede.

Lazarillo de Tormes, la primera novela picaresca en España
Para mí, este tema en particular es fascinante. Como Artal señala, la picaresca existe en cada plano de la sociedad española - desde sus jóvenes, la mayoría de los que preferían cobrar el paro a tener un trabajo verdadero; a sus políticos (pero identifique un país que falta la corrupción en un nivel político...). Aunque simplemente podemos atribuir una parte de esta conducta al comportamiento humano, la medida a la cual muchos españoles aparecen llevar a cabo estas artimañas es preocupante. Quizá reacciono sobremanera, pero no creo que sea bueno para el futuro de España criar a los niños así que ellos crean es justo escapar el trabajo duro sin aplicarse.
En el blog Puerta del Sol, Jonathan Holland escribe que "se usa la picaresca más en defensa propia contra el exceso burocrático" - que puedo entender. No obstante, luego cita un estudio realizado por ABC en lo cual 36.9 por ciento de alumnos universitarios justificaron el acto de copiar en un examen. Doy cuenta de que soy estadounidense, y por lo tanto, parcial; vengo de la tierra del mito de "la miseria a la riqueza," "todos pueden tener éxito con el trabajo duro." Pero los estudios así, para mí, indica un defecto en la sociedad española que solamente va a empeorar si los españoles no sean más avergonzados que orgullosos de este rasgo en particular, para relacionar con las observaciones de Holland. Si las acciones solapadas que caracterizan las industrias como la construcción (a que dedica Artal mucho de su tercer capítulo) continúan, supongo que el país cave un hoyo moral y económico más y más grande para ello mismo, de que un día no podrá escapar.
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